martes, 24 de mayo de 2011

La desertificación se come el planeta


Aunque se haya extendido la idea del desierto como parangón de un futuro próximo de sequía y cambio climático, es la desertificación la que se come el planeta.

Madrid, España.- Naciones Unidas usa un índice muy sencillo que establece la relación entre la demanda atmosférica de agua y la cantidad de agua que se precipita mediante la lluvia: cuanto más calor hace en un sitio, cuanta más radiación reciben las plantas y el suelo, la atmósfera se llevará más agua.

También se calcula una evaporotranspiración potencial, es decir, todo lo que querría recibir la atmósfera independientemente de que haya agua o no en el suelo. Es lo que se podría denominar como los gastos y los ingresos, que es lo que cae por lluvia.

Cuando los gastos son mayores que los ingresos, es decir, cuando la atmósfera demanda más agua de la que ha caído en un sitio, ese sitio está en situación de déficit hídrico y entra dentro del dominio de lo que se llaman tierras secas. Entre estas se encuentran las tierras de cultivo, matorral, monte bajo, pastos, sabanas semidesiertos y desiertos verdaderos.

Un cambio climático muy acelerado, con unas condiciones climáticas muy fluctuantes como las que se predicen en determinados escenarios, donde cada vez habría menos lluvia y cada vez estaría más concentrada, con poblaciones humanas muy densificadas, lo que genera son condiciones de desertificación. Es decir, una degradación progresiva del medioambiente con menos biodiversidad.

“LOS DESIERTOS NO SON ECOSISTEMAS DESERTIFICADOS”

Pero, como explica Francisco Javier Lozano Cantero, doctor investigador de Desertificación y GeoEcología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, (CSIC) español, “los desiertos no son ecosistemas desertificados, aunque suene un poco extraño”.

La extensión de territorio desertificado, o tierras áridas, es aproximadamente del 35 por ciento de la superficie emergida del planeta. Los desiertos, excepto el Sahara, son comparativamente menores en relación a otros tipos de climas que son menos extremos.

Para aclarar esta diferencia fundamental, Lozano Cantero nos explica que “los desiertos son biomas, ecosistemas adaptados a las condiciones extremas en los que hay organismos vivos plenamente desarrollados, comunidades vegetales y animales que están muy bien adaptados. En cambio, en los terrenos desertificados los ecosistemas están degradados, es decir, están muy distantes de lo mejor que podría haber en esa zona, porque han sido simplificados hasta un punto en el cual el propio ecosistema ya no tiene capacidad de respuesta”.

Los desiertos son extensiones en los que ha intervenido la propia evolución del planeta y en los que la naturaleza ha creado sus propias formas de vida, adaptadas a las duras condiciones. “Los desiertos tienen una razón de ser geofísica, y las comunidades, los ecosistemas que hay en ellos, evolucionan pausadamente en relación al desierto que se está instalando, por lo tanto son ecosistemas relativamente estables”, precisa Lozano Cantero.

El aspecto de las zonas desertificadas no difiere mucho al de los desiertos, sin embargo, “la cubierta vegetal que hay en la zona degradada no es la que debería haber si allí no hubiera intervenido el ser humano, mientras la que hay en un desierto sí es la que debería haber, haya o no seres humanos. Esa es una diferencia crucial”, incide el investigador.

LA INTERVENCIÓN DEL SER HUMANO

Y pone el énfasis en que “la desertificación solo tiene lugar si concurren dos factores, la situación anómala desde el punto de vista climático y una ocupación humana que hace una extracción excesiva de algún recurso natural, sea el agua o la productividad del suelo. Entonces se produce la desertificación”.

Además, existe otra característica que incide, se trata de zonas normalmente de sequía, pero en las que el clima fluctúa. “Lo más importante no es tanto que sean zonas secas como que, además, varía mucho su grado de sequía, de manera que pueden haber algunos años húmedos y, después, algunos años secos. En ese periodo húmedo, el ser humano tiende a sobre explotar la tierra, por ejemplo concentrando población para pastorear en un sitio que ha tenido una serie inusual de años húmedos”.

A la desertización de muchas áreas del planeta han contribuido también, desde hace décadas, planes urbanísticos desorbitados que se han extendido para favorecer los intereses turísticos y económicos en amplias áreas de países con pocos recursos hídricos.

EN PELIGRO DE EXTINCIÓN DE RECURSOS

En un informe del Convenio de las Naciones Unidas se explicita cuáles son las áreas del planeta más castigados por la sequía y con mayor peligro de extinción de sus recursos.

El Mediterráneo norte, el Mediterráneo sur, ciertas zonas de Sudamérica como el nordeste del Brasil o la Patagonia, el norte de Chile donde se encuentra la comarca de la Serena hasta el desierto de Acatama; el medio oeste americano y las llanuras de Australia central, así como un enorme territorio que se encuentra en Asia central que se puede localizar alrededor de Kazastán, donde hay grandes estepas que corren riesgos activos de desertificación.

A pesar de estas previsiones, el investigador español apunta: “Nosotros hemos hecho estudios en varias zonas del planeta y, en general, lo que encontramos es que la proporción de territorio degradado es notable pero no tan alta como se suele decir”.

Para el científico español, “el ser humano tiende a simplificar los sistemas para poder explotarlos y extraer de ellos los recursos naturales que necesita, si esa simplificación es excesiva se destruye la capacidad del ecosistema para tener memoria sobre las perturbaciones ambientales que le afecta, como los episodios de sequía o de lluvias torrenciales. En ese punto, el sistema es incapaz de recuperarse, no sabría lo que tendría que hacer”.

La preocupación de los investigadores en la actualidad se centra en la posibilidad de recuperar las zonas desertificadas. “Creemos que es posible la recuperación, pero que hay un umbral de degradación a partir del cual ya no se puede producir esa recuperación. La comunidad científica internacional realiza muchos esfuerzos dirigidos a saber si existen realmente estos umbrales y cuáles son, porque naturalmente son muy relevantes para la gestión que hagamos del territorio. Pero, hoy por hoy, no lo sabemos y cuando decimos recuperar me refiero a una escala humana de tiempo”, concluye Francisco Javier Lozano Cantero.

Fuente: EFE Reportajes

viernes, 13 de mayo de 2011

Larroulet dice que entre 2010 y 2011 se aprobaron inversiones en energía por más de US$10.100 millones.


El ministro Secretario General de la Presidencia dijo que en ese período se han aprobado inversiones de US$5.097 millones promedio por año, y destacó el "fuerte crecimiento" que se ha producido en la inversión en energía del país y en las energías renovables.


El ministro Secretario General de la Presidencia, Cristián Larroulet, destacó la manera en que el Ejecutivo está abordando el tema energético en Chile. "El gobierno está impulsando la inversión en energía, además, energías limpias", dijo en la asamblea anual de socios de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).

El secretario de Estado indicó que en el período 2010-2011 se han aprobado inversiones por US$5.097 millones promedio por año, distribuidas "equitativamente" entre fuentes renovables y termoeléctricas.

Con ello, Larroulet reiteró la necesidad que tiene Chile de contar con energías más limpias y más baratas, "es una condición indispensable si queremos alcanzar el desarrollo", dijo y destacó el fuerte crecimiento en la inversión en energía del país y en las energías renovables entre los años 2010 y 2011, "pero siempre con total respeto y apego a la institucionalidad ambiental”.

Fuente: La Tercera.com

miércoles, 4 de mayo de 2011

El uso de energía limpia en Chile permitió un ahorro de 129 millones de dólares

Santiago de Chile, 4 may (EFE).- El uso de energías renovables no convencionales en el sistema eléctrico chileno redujo en 129 millones de dólares el costo operacional en el Sistema Interconectado Central (SIC) en el 2010, según los resultados de una encuesta difundida hoy.

Además, el 3,10 % de energía limpia que se inyectó al SIC en 2010 generó un ahorro de los costos marginales del 3,33 %, gastos que se vinculan generalmente a las centrales de mayor costo que operan en el sistema con petróleo, precisó el estudio "Impacto de las Energías Renovables en la Operación del Sistema".

Alfredo Solar, presidente de la Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera), entidad que solicitó la investigación, aseguró hoy que las energías renovables no convencionales ayudan al sistema eléctrico a bajar y estabilizar sus costos "y en ningún caso a subirlo, echando por tierra el mito de que estas energías son más caras".

"Por consiguiente, una penetración promedio de 150 megavatios de energía renovable, provoca el desplazamiento de centrales térmicas ineficientes, y, por ende, disminuye los costos marginales de la energía", añadió Solar.

El informe fue presentado este miércoles en la Biblioteca del Congreso Nacional, en Valparaíso, en el marco del seminario "Las energías renovables no convencionales en la Matriz Energética Chilena", que contó con la participación del ministro de Energía y Minería, Laurence Golborne, y otras autoridades.

Solar subrayó que el ahorro anual que otorgaron las energías renovables al sistema fue de 129 millones de dólares y que para el hipotético caso de una inclusión del 5 % de energía renovable en la generación eléctrica, el ahorro hubiese sido de 163 millones de dólares anuales.

Según el experto, el hecho de legislar a favor de una mayor penetración de energías limpias al sistema, permitiría reducir los grandes costos operacionales de generación en Chile y entregar 4.000 megavatios al 2020.

"Actualmente la barrera para las energías renovables no convencionales en este país son los actores que ya están en el mercado y que tienen los contratos adjudicados hasta 2020 o 2025, por lo que hay que crear las condiciones para nuevos actores", aseveró.

"Tenemos la obligación de reflexionar sobre un nuevo modelo energético para democratizar y mejorar la economía. Es necesario definir una matriz energética", apostilló.

Por su parte, el ministro de Minería y Energía, Laurence Golborne, dijo en el seminario que "la aspiración chilena es tener una matriz energética con el 20 % de energía renovable al 2020, pero la realidad, advirtió, es que actualmente hay 2.000 megavatios en proyecto de este tipo de energías que no están en construcción aún".

Golborne indicó que Chile necesita seguridad en el suministro de energía eléctrica y recordó que los países que utilizan la energía limpia también tienen energía nuclear y a carbón.

"Estas formas de energía son también necesarias y la sociedad debe aceptarlas", concluyó.

Fuente: EFE

lunes, 2 de mayo de 2011

Chile puede ser el “mejor lugar del mundo” para producir energía solar.


El desierto de Atacama, ubicado en el norte del territorio chileno, puede ser “el mejor lugar del mundo” para producir energía solar, aseguró en su última edición la revista estadounidense especializada en negocios BusinessWeek.

Bajo el título “El filón solar de las minas chilenas”, la publicación semanal que se edita en Nueva York explicó por qué tantas compañías del rubro están eligiendo este tipo de recurso limpio y renovable para sus operaciones.


“Más de una docena de instalaciones solares están previstas para el páramo andino, donde se pueden generar 9,28 kWh/d (kilovatios por hora al día) por metro cuadrado, el doble que en Las Vegas”, ejemplificó la publicación.


Por lo mismo, las firmas generadoras proyectan que podrían satisfacer la demanda de cientos de industrias mineras de todos los tamaños a precios competitivos respecto de sus rivales que producen con combustibles fósiles como materia prima.


Desde la californiana Skyline Solar, que está en conversaciones con varias empresas para suministrarle equipos fotovoltaicos, su jefe de marketing, Tim Keating, enfatizó que Atacama tiene “buenos recursos solares y una gran demanda insatisfecha”.


Para BusinessWeek, los desarrolladores ven un gran mercado en el desierto por las necesidades de hasta 400 MW de las mineras, que consumen hasta 80% de la electricidad usada en el norte de Chile y su demanda crece 5% anualmente.


Entre los proyectos más importantes, la revista mencionó los de Atacama Solar, una granja solar avaluada en US$ 773 millones capaz de producir 250 MW desde 2018; Element Power, de 30 MW, y Solarpack Corp. Tecnologica, de 1 MW para la estatal chilena Codelco, la cuprífera más grande del planeta.


Citando a Bloomberg New Energy Finance, la revista añadió que esta última instalación podría convertirse en la única del mundo en ofrecer energía solar a precios competitivos prescindiendo de subsidios estatales.


El desierto de Atacama estuvo en el primer plano de la noticia el año pasado cuando 33 obreros estuvieron 70 días atrapados en el yacimiento San José. También es hace tres años el escenario del rally Dakar y, gracias a la nitidez de sus cielos, sitio para el emplazamiento de los observatorios astronómicos más modernos que se conozcan.

Fuente:diarioecologia.com

jueves, 28 de abril de 2011

Ministerio de Agricultura promoverá el desarrollo de inversiones en ERNC.


El subsecretario de agricultura, Álvaro Cruzat, señaló que el desarrollo de las energías renovables no convencionales, ERNC, tendrá un lugar importante en el futuro del sector silvoagropecuario. Por ello, indicó que la cartera que lidera el Ministro José Antonio Galilea promoverá este tipo de iniciativas mediante una reglamentación clara, que facilite el desarrollo de inversiones y que permita- en definitiva- aumentar la competitividad silvoagropecuaria y la capacidad de diferenciación de estos productos en el exterior.

La autoridad destacó que el costo energético para los productores agrícolas aumentaba año tras año y que, dependiendo del tipo de cultivo, éstos podrían empinarse hasta representar un 30% de la matriz de costos de un agricultor.

Cruzat reconoció que la demanda energética del sector es inelástica, es decir, consta de ciertas temporadas fijas que pueden hasta triplicar las necesidades energéticas en relación a otras fechas, y que por lo mismo requiere una tarificación distinta a la existente y la exploración de nuevas fuentes de generación.

“Considerando las particularidades de nuestro sector, el desarrollo de proyectos asociados a ERNC tiene un gran valor, ya que por un lado permite la reducción de costos, y por otro, añade un elemento diferenciador frente al consumidor final, al reducir la huella de carbono”, destacó.

Acompañado de la Directora Ejecutiva de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), Eugenia Muchnik; de la Directora Ejecutiva del Centro de Energías Renovables (CER), Carolina Galleguillos; del Consultor Felipe Kaiser, de KAISER ENERGIA SpA, y del representante del Centro de Investigación Ambiente Italia, Rodolfo Pasinetti, el Subsecretario de Agricultura participó en el seminario “Energías Renovables no Convencionales en la Agricultura y la Industria de Alimentos: Nuevas oportunidades”. La actividad fue organizada por el FIA y se desarrolló en el Edificio MBA de la Pontificia Universidad Católica.

En sus palabras de bienvenida, el subsecretario explicó que el Ministerio de Agricultura se encuentra trabajando en diversas iniciativas que fomentan la generación de este tipo de energías. Por un lado está el proyecto liderado por la Unión Europea junto a la Comisión Nacional de Riego (CNR) que fomenta el desarrollo de minicentrales hidroléctricas asociadas a obras de riego. Según el estudio existen cerca de 300 proyectos que han sido catalogados como viables y que en conjunto podrían generar cerca de 900 Mwh.

Además, el Subsecretario de Agricultura, señaló que existe un convenio firmado por el Ministerio con la Conaf y el Ministerio de Energía para incentivar proyectos que utilicen biomasa forestal, y con ello la forestación y el manejo sustentable de los recursos naturales renovables.

Según información de la Conaf, Chile cuenta con alrededor de dos millones de hectáreas degradadas con potencial forestal y a nivel del bosque nativo se estima que unas 4,3 millones de hectáreas son potencialmente productivas. “Por esto, contar con una alternativa comercial para productos y subproductos de las plantaciones y los bosques es un nuevo incentivo a la forestación y al manejo sustentable de estos recursos naturales renovables” dijo Cruzat.

La autoridad se refirió además a la existencia de fondos públicos por más de US$ 80 millones para el desarrollo de proyectos de ERNC. En la actualidad, el Ministerio de Agricultura, a través de los seremis, está haciendo un catastro a nivel regional que permita facilitar la postulación a dichos fondos.

En este mismo sentido, la directora ejecutiva de FIA, Eugenia Muchnik, relevó que es necesario proporcionar herramientas para que los actores sectoriales decidan implementar medidas de manejo eficiente de los recursos energéticos y mitigación de emisiones. “Una buena solución para ello —dijo— es a través de la incorporación de aplicaciones innovadoras con este tipo de tecnologías”.

Fuente: www.radiosantiago.cl

martes, 19 de abril de 2011

Degradación de los ecosistemas terrestres Latinoamericanos.

Probablemente, la causa más publicitada de la degradación del patrimonio natural latinoamericano sea la elevada tasa de deforestación, que dobla actualmente la media mundial, con una pérdida del 4,6% de la cobertura boscosa entre 1990 y 2000. Junto con la conservación de los ecosistemas naturales remanentes, la restauración o rehabilitación de los ecosistemas degradados es una herramienta estratégica en las memorias de todo acuerdo internacional enfocado a la mejora del medio ambiente local y global.


América Latina se extiende en dirección Norte-Sur entre los 30º N y los 60º S, con clima tropical desde el centro de México hasta el norte de Argentina y templado desde allí hasta el extremo meridional de Chile, donde cobra características subantárticas. Esta variedad climática junto con el amplio rango altitudinal, desde el nivel del mar hasta los 6.962 metros del Aconcagua, la orografía compleja, la influencia de dos océanos y la historia geológica, ha favorecido una riquísima diversidad de biomas y ecosistemas.

El proyecto Global 200 del WWF identificó 142 regiones terrestres especialmente sobresalientes por su biodiversidad, muchas de las cuales se encuentran en América Latina aunque, en su mayor parte, se hallan en estado crítico de conservación o son vulnerables.

¿Qué está degradado y por qué?

Si bien la transformación humana de los ecosistemas naturales latinoamericanos tiene origen precolombino, no cabe duda de que la colonización europea precipitó la tumba de bosques y la alteración de humedales y praderas para usos agrícolas y pecuarios, modificando irreversiblemente la naturaleza primigenia de la región.
Probablemente, la causa más publicitada de la degradación del patrimonio natural latinoamericano sea la elevada tasa de deforestación, que dobla actualmente la media mundial, con una pérdida del 4,6% de la cobertura boscosa entre 1990 y 2000. Entre los ecosistemas forestales más valiosos y a la vez más reducidos en su extensión original, más fragmentados y con sus remanentes más degradados, se encuentran los bosques tropicales secos de Centroamérica y la mata atlántica de Brasil, que tan solo conservan sin alterar, respectivamente, un 2% y un 4% de sus áreas primigenias. La ganadería extensiva y la agricultura, tanto itinerante como intensiva, junto con los impactos que de ellas se derivan, como los incendios, se cuentan entre las causas principales del avance de la frontera agrícola sobre los bosques. La apertura indiscriminada de vías de comunicación y las talas de maderas valiosas para usos comerciales aceleran además el empobrecimiento interior de los parches forestales remanentes.

Pero no solo sufren los bosques, porque ni las praderas ni los matorrales que cubrían las áreas con limitaciones naturales para sustentar formaciones boscosas se han librado de la degradación, especialmente en las zonas áridas y semiáridas. Aproximadamente el 90% de las praderas que se observan actualmente en la región corresponde a los ecosistemas originales (el 70% de las praderas de las planicies y el 20% de las montañosas), mientras que el 10% restante procede de la transformación humana de los bosques. Las llanuras del Chaco, por ejemplo, fueron deforestadas a principios del siglo XX para producir el carbón que alimentaría al ferrocarril, y el subsiguiente sobrepastoreo de los prados resultantes hizo desaparecer las gramíneas nativas y transformó los pastos en matorrales improductivos con amplias superficies de suelo expuestas y erosionadas. En la Patagonia, a la deforestación iniciada a principios del siglo XIX para la cría de ovejas, vino a unírsele después la causada por la industria petrolera. El sobrepastoreo y la extracción de leña por parte de las comunidades rurales han colaborado en la desertificación de la región. Más de la mitad de la superficie del Cerrado brasileño, una de las prioridades mundiales en la conservación de la biodiversidad, ha sido transformada a pastos y cultivos comerciales en las últimas tres décadas. La degradación ha progresado a través de la fragmentación del sistema, de la pérdida de biodiversidad, de la contaminación del agua, del incremento de la extensión y recurrencia de los incendios y de la severa alteración de los suelos. En las alturas de los Andes, la degradación de los páramos está teniendo severas consecuencias ambientales a diferentes escalas geográficas. Estos ecosistemas, que incluyen mosaicos de pastizales, prados de frailejón, turberas, puyas y chuscales, con gran capacidad de captación de carbono y una enorme biodiversidad, tienen entre sus principales funciones la regulación de los caudales de las cuencas inferiores que, de permanentes, están pasando a torrenciales. Como causas más citadas de la degradación de los páramos andinos se encuentran la explotación de turba y la desecación de las turberas para uso agrícola y ganadero, la migración hacia estas zonas vulnerables de comunidades que importan con ellas formas de cultivo y pastoreo inadecuados, e incluso algunos programas de forestación mal concebidos.
Junto con bosques, praderas, matorrales y desiertos, más o menos intervenidos por el hombre, los ecosistemas que han sido transformados para uso agropecuario tienen una notable representación territorial, además de una importancia estratégica en la conservación integrada del capital natural.

Dependiendo del manejo que se les dé, los sistemas agrícolas y ganaderos pueden ser un foco de degradación o, por el contrario, elementos benéficos para el mantenimiento de la biodiversidad global del territorio. En América Latina, estas actividades han dañado significativamente unas tierras de por sí vulnerables, tanto que el 26% de los suelos mesoamericanos y el 14% de los sudamericanos están actualmente degradados y que gran parte de los sistemas agropecuarios aparecen exhaustos, especialmente en las zonas secas, donde el 73% del suelo bajo este uso sufre algún grado de deterioro. Las praderas oriundas de Centroamérica están sobrepastoreadas, lo que implica una pérdida progresiva de la productividad del pasto. En la zona húmeda de Costa Rica, los pastos oriundos empezaron a sustituirse en los años 70 por especies africanas más productivas y de crecimiento rápido y vigoroso pero, a la vez, altamente consumidoras de agua y de nutrientes, por lo que la degradación de los suelos empezó a manifestarse a escasos cinco años tras su siembra. En las áreas secas del Pacífico, el exceso de carga ganadera indujo una erosión estimada recientemente en 250 t de suelo perdido por cada tonelada de carne de vacuno producida. La degradación del paisaje latinoamericano ha sido frecuentemente imputada a la agricultura de los pobres, pero este discurso merece ser revisado a la vista de las políticas agrarias de algunos de los países más desarrollados y emergentes de la región.

Ecorregiones terrestres de América Latina importantes por su biodiversidad. (CE: Estado crítico. V: Vulnerable.) Fuente: GLOBAL 2000

Bosques tropicales húmedos de planifolios
CEBosques atlánticosBrasil, Paraguay, Argentina
CEBosques de las montañas del N de los AndesEcuador, Venezuela, Colmbia, Perú
VBosques andinos yungueñosEcuador, Colombia, Venezuela, Bolivia, Perú
CEBosques montanos costerosVenezuela
VBosques húmedos del Chocó-DariénColombia, Panamá, Ecuador
CEBosques estacionalmente inundados(Várzea)Perú, Brasil, Venezuela
VBosques de Talamanca y de Istmo del PacíficoCosta Rica, Panamá
RSBosques húmedos del NapoEcuador, Bolivia, Perú
RSBosques húmedos del Río Negro-JuruáColombia, Brasil, Perú, Venezuela
RSBosques húmedos del SW de la AmazoníaPerú, Brasil, Bolivia
RSBosques de la GuayanaVenezuela, Brasil, Guayana, Suriname, Guayana Francesa

Bosques tropicales y subtropicales secos de planifolios
CEBosques bajos secosBolivia
CEbosques secos de los valles tumbesinos interandinosEcuador, Perú, Colombia
CEbosques secosMéxico

Bosques tropicales y subtropicales de coníferas
CEBosques mixtos pino-encinoMéxico

Bosques templados de coníferas y planifolios
CEBosques lluviosos de ValdiviaChile, Argentina

Parderas, sabanas y matorrales templados
VEstepas y praderas de la PatagoniaArgentina, Chile

Praderas, sabanas y matorrales tropicales y subtropicales
VSabanas de los LlanosVenezuela, Colombia
VBosques y sabanas del CerradoBrasil, Bolivia y Paraguay
VSabanas del BeniBolivia

Praderas y sabanas inundadas
VSabanas estacionalmente inundadas del PantanalBolivia, Brasil, Paraguay

Praderas y sabanas tropicales montanas
VPáramos de los Andes del NEcuador, Venezuela, Colombia, Perú

Desiertos y matorrales xéricos
VDesiertos de Sonora y BajaMéxico
VDesierto de Chihuahua y TehuacanMéxico
CEDesierto de AtacamaChile

Matorrales y bosques mediterráneos
CEMatorralChile
CEChaparral y bosquesMéxico


Fuente: www.econoticias.com


jueves, 14 de abril de 2011

Subdirector Nacional de INDAP destacó aporte de experto Australiano en sistemas Keyline.


Como una real posibilidad de mejorar la productividad y retención del agua para riego en pequeños agricultores, calificó el Subdirector Nacional de INDAP, el aporte de experto australiano en sistemas Keyline.El Subdirector Nacional de INDAP, Juan Carlos Domínguez, participó en una clase magistral realizada en INIA Hidango, Litueche, donde el experto en sistemas Keyline, Darren Doherty, dio a conocer los alcances de esta técnica que permite la conservación del suelo y el manejo del recurso agua en zonas de secano.


Según explicó Doherty, el diseño de Línea Clave es un sistema para trabajar la tierra que combina la captación y conservación del agua con técnicas de regeneración de la tierra. “Keyline es un sistema que permite restaurar los suelos con rapidez, devolverles su fertilidad, blindarlos a los efectos de la sequía y convertirlos en grandes almacenes de CO2. Porque con agua y abono no hay cosecha que se pierda, y por ello debemos trabajar en el cuidado del medioambiente, contribuyendo a preservar las tierras fértiles”, puntualizó.


Diversos profesionales, técnicos y agricultores participaron durante toda una semana en el curso denominado “Conservación de Suelo y Agua en el secano: Construcción de Sistemas Keyline”, que culminó el viernes pasado con una clase magistral a cargo del experto en este tema.De esta forma se hicieron presentes profesionales del INDAP, donde destacó la participación del Director Regional, Arturo López, y el Subdirector Nacional del organismo, Juan Carlos Domínguez, quien manifestó que la participación de la institución en estos temas es fundamental porque existen muchos usuarios en condiciones de baja productividad y suelos erosionados en la provincia de Cardenal Caro.“El aporte de este experto australiano es que nos dice que con inversiones no tan grandes se puede mejorar nuestra producción y aumentar la retención de agua. Es una oportunidad que no estábamos viendo y creemos que puede tener un gran impacto en nuestros agricultores.


El hecho que esté el INIA, INDAP, la Gobernación e Intendencia detrás de esto habla muy bien de la nueva forma en que estamos enfrentando los temas como Gobierno, todos en terreno trabajando juntos y coordinados por nuestro agricultores”, manifestó la autoridad.El Diseño Keyline es un sistema completo de diseño para el paisaje. Es aplicable tanto en zonas rurales como urbanas. Es una combinación única de conservación del agua y regeneración del suelo, con gran atractivo tanto para agricultores como para ganaderos, ya que tiene la capacidad de regenerar suelos degradados rápidamente, y considera como beneficioso el uso de animales de pastoreo en este proceso.


Los sistemas Keyline fueron desarrollados en Australia durante los años 1950, como respuesta a la creciente desertificación y erosión que observó en el paisaje australiano, que relacionó con la agricultura.


La jefa de Area Lolol del INDAP, Rosita Valenzuela, señaló que es una experiencia totalmente aplicable a esta zona y que puede ser de mucha ayuda para los pequeños agricultores. Agradeció la posibilidad de haber participado en este seminario que fue de mucha utilidad para todos.La clase magistral dada por el experto australiano fue encabezada por el Subsecretario de Agricultura, Alvaro Cruzat, y el Intendente de la Región de O´Higgins, Rodrigo Pérez Mackenna. Junto a ellos estuvieron el presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, Ramón Barros; el director Nacional del INIA, Guillermo Donoso; el director de CIREN, Eugenio González; el Subdirector Nacional de INDAP, Juan Carlos Domínguez; el seremi de Agricultura de la Región, Mauricio Donoso, y agricultores del secano costero, entre otras autoridades.La enseñanza de este método Keyline, o de Línea Clave, en español, cobra suma relevancia en el país en estos meses, pues según el último estudio de Centro de Información de Recursos Naturales, CIREN, la erosión actual del territorio de Chile alcanzaría a más del 49% de su superficie total, lo que equivale a 36,8 millones de hectáreas. Cabe destacar que entre los sectores con mayores problemas de erosión actual, están las regiones de Coquimbo, con el 84% de sus suelos erosionados; Valparaíso, con 57%, y precisamente O'Higgins con el 52% de sus suelos.


Fuente: Vi .cl