jueves, 10 de marzo de 2011

El papel de la mujer en el desarrollo de ecosistemas rurales y deprimidos.


En conmemoración al centenario del día internacional de la mujer celebrado ayer me parece oportuno resaltar el papel de las mujeres en el desarrollo de ecosistemas deprimidos, sobretodo en zonas rurales y desérticas (UNCCD).
Es muy importante destacar que cuando la mujer tiene acceso a la educación y preparación para trabajar territorios deprimidos, para aumentar su productividad en un marco de sostenibilidad, el abandono de dichos territorios se reduce de una manera drástica y la recuperación ecológica se convierte en un referente.

Y no sólo en el desarrollo rural, sino en el desarrollo de otros ecosistemas problemáticos como son las tierras secas, en el marco de la pasada Convención de Lucha Contra la Desertificación de las Naciones Unidas, UNCCD (CNULD por su siglas en inglés), se sostuvo que: el desarrollo de la política de género del plan estratégico en el marco de aplicación de la Convención (2008-2018), servirá para analizar su impacto en diferentes dimensiones, incluyendo la mitigación de la pobreza. Luc Gnacadja, Secretario Ejecutivo de la Convención (CLD)


Fuente: Sonia.G.Ausin, Periodistas en Español.

martes, 8 de marzo de 2011

Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la Desertificación (CNULD).


La problemática de la degradación de las tierras por las actividades humanas y su difícil recuperación en zonas secas es un tema por el cual la ONU presenta una gran preocupación, por ello durante Febrero se celebró la Convención de lucha contra la Desertificación, en Bonn, Alemania.

La labor de la Convención se centra en la lucha contra la desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en África. Para ello en 2007, las Partes adoptaron la Estrategia de los 10 Años, 2008-2018.

Las tierras secas del planeta representan el 44% de los ecosistemas de cultivo y son el hogar de más de 2.000 millones de personas y del 50% del ganado mundial.

La desertificación, degradación del suelo y la sequía son un grave problema medio ambiental por el cual la comunidad internacional está mostrando gran interés. Pero no existe enfoque armonizado o decisión sobre cómo abordar las evaluaciones de los seguimientos realizados al respecto. Según declaraciones del profesor Klaus Kellner con motivo de la segunda sesión especial del Comité de Ciencia y Tecnología dentro de la UNCCD, de la cual es presidente.

Alrededor de 1.000 delegados de las 194 Partes de la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación (CNULD) se dieron cita en el World Conference Center de Bonn, Alemania, durante los días comprendidos entre el 16 y el 25 de Febrero de 2011 para discutir un conjunto de medidas que marcarán un nuevo camino en la Convención.

Mediante el CCT, órgano subsidiario de la CNULD, se provee a las Partes con información y asesoramiento en el ámbito científico y tecnológico sobre desertificación y sequía.

La segunda sesión especial del Comité de Ciencia y Tecnología (CCT S-2), se celebró entre el 16 y el 18 de Febrero. Los principales temas a tratar fueron las metodologías necesarias para medir los cambios del estado de la cubierta vegetal, y la proporción de población que vive por debajo del umbral de la pobreza en las áreas afectadas por la desertificación.

Durante el 21 y 25 se celebró la novena sesión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención CRIC 9 * y se presentó el sistema de indicadores de impacto conocido como “Revisión del Desempeño y Evaluación de la Implementación del Sistema (PRAIS, según sus siglas en inglés)”.

Durante las cuatro últimas décadas, las iniciativas para combatir la desertificación y mitigar los efectos de la sequía carecían de indicadores de impacto definidos. Esto cambiará cuando nos reunamos...para clarificar los puntos de referencia aplicables en el futuro a la hora de evaluar el progreso alcanzado tanto en la acción inmediata como en cambios a largo plazo”, añadió Gnacadja. Secretario ejecutivo de la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación (CNULD).

Gran parte de las regiones secas son zonas deprimidas que sufren procesos de desertificación y degradación del suelo, lo que dificulta su desarrolloy agrava los porblemas de pobreza. Otro problema añadido de estas regiones es el agua, más concretamente el déficit hídrico.

La aridez se asocia con la disponibilidad o escasez de agua. Esta materia prima es necesaria para el bienestar humano y las funciones clave del suelo, producción primaria y reciclaje de nutrientes. La escasez de agua y la brecha entre su demanda y su oferta es mayor en las tierras secas.

También sería importante mencionar que para aumentar la producción, los sistemas actuales de cultivo intensivo generan grandes producciones a corto plazo pero grandes problemas de degradación de suelos y de calidad del agua a lo largo de los años.

El modelo propuesto es el de gestión sostenible del suelo: aplicación de técnicas de gestión sostenible del suelo para ayudar a combatir la desertificación, rehabilitar el suelo, el agua y la vegetación. La gestión sostenible del suelo se refiere al uso multifuncional de éste. Se ha demostrado que la aplicación de la gestión sostenible del suelo aumenta el rendimiento entre un 30 y un 170%. El suelo que se pierde cada año podría producir 20 millones de toneladas de grano. La desertificación y la degradación del suelo representan una pérdida de ingresos de 42.000 millones de dólares de EE.UU al año.

Desde mi punto de vista lo realmente efectivo sería cambiar los sistemas productivos, y la concienciación dirigida hacia un consumo responsable. Tendría que ir acompañado de un cambio social y económico, pero ...¿estamos dispuestos?

* ¿Qué es el CRIC 9 ?

Las Partes se reúnen cada dos años en la Conferencia de las Partes (COP) para negociar decisiones clave. La novena sesión de la COP (COP 9) se celebró en Buenos Aires, Argentina, en Septiembre de 2009. La novena sesión se celebrará entre el 10 y el 21 de Octubre de 2011 en Changwon, República de Corea. Durante el periodo comprendido entre una COP y otra, las Partes trabajan a través del bureau de la COP elegido, encabezado por el presidente de la COP, cargo actualmente sostenido por Argentina

El CRIC es el responsable de verificar y asesorar a las Partes acerca del estado de la aplicación de la Convención. Durante los días comprendidos entre el 21 y el 25 de Febrero, los informes serán revisados en la novena sesión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC 9), para definir la base para futuras valoraciones de actuación.


Fuente: Sonia.G.Ausin, Periodistas en Español.

viernes, 4 de marzo de 2011

Nos estamos quedando sin suelo.


El suelo es un recurso natural que corresponde a la capa superior de la corteza terrestre.

Contiene agua y elementos nutritivos que los seres vivos utilizan. El suelo es vital, ya que el ser humano depende de él para la producción de alimentos, la crianza de animales, la plantación de árboles, la obtención de agua y de algunos recursos minerales, entre otras cosas. Existen muchas clases de suelo. Esto se debe a que las rocas, el clima, la vegetación varían de un sitio a otro. En él se apoyan y nutren las plantas en su crecimiento y condiciona, por lo tanto, todo el desarrollo del ecosistema.

Cuando un suelo ha sido continuamente utilizado, se deteriora, se degrada, y deja de poseer y aportar sus cualidades iniciales. Podemos decir que un suelo está contaminado, cuando las características físicas, químicas o biológicas originales han sido alteradas de manera negativa, debido a la presencia de componentes de carácter peligroso o dañino para el ecosistema. Entonces, la productividad que el suelo tenía se pierde total o parcialmente.

El suelo es un ente del ambiente, cuyas características son el resultado de una larga evolución hasta alcanzar un equilibrio con las condiciones naturales. Y hemos de tener claro que en esas condiciones ambientales no está incluida la acción de las civilizaciones humanas. El suelo es un componente del medio natural y como tal debe ser considerado como un suelo virgen, no explotado. Es evidente que su continua y abusiva utilización por parte del hombre ha truncado su evolución y ha condicionado negativamente sus propiedades. Como resultado el suelo se deteriora, se degrada.
La degradación del suelo es la consecuencia directa de la utilización del suelo por el hombre. Bien como resultado de actuaciones directas, como agrícola, forestal, ganadera, agroquímicos y riego, o por acciones indirectas, como son las actividades industriales, eliminación de residuos, transporte, entre otras actividades.

Las actividades potencialmente contaminantes de suelos son muy variadas; acumulación de residuos sólidos o líquidos, emisiones a la atmósfera, usos fitosanitarios desmedidos o incontrolados, entre otros.

La erosión, la compactación, el aumento de la salinidad y de la acidez del suelo son los mayores problemas relacionados con su manejo inadecuado y podrían tener relación directa con la escasez de alimentos en un futuro cercano, resultando en un profundo desequilibrio del sistema productivo, si prácticas correctas no son adoptadas

La población del mundo supera los 6.500 millones de habitantes, obligando a la humanidad a disponer de un poco más de mil millones de hectáreas agrícolas. Las áreas con un manejo inadecuado reducen significativamente su potencial productivo, por lo cual hoy se trabaja para renovar y acondicionar las técnicas productivas, a la preservación de los recursos naturales en general y del suelo en particular. Se debe observar que los recursos son limitados, no pudiendo ser desperdiciados. Entre 50 y 700 millones de personas podrían verse obligadas a migrar por estas mismas causas en los próximos 40 años.

Aunque el continente más afectado por la desertificación es África, en América Latina y el Caribe alrededor de un cuarto de su superficie están cubiertas por desiertos y zonas áridas.

En América del Sur, un desierto se extiende desde la costa del Pacífico en el sur de Ecuador, pasando por la costa peruana hasta el norte de Chile. En el interior del continente, a entre tres mil y cuatro mil 500 metros de altitud, el Altiplano andino abarca la parte occidental de Bolivia, el norte de Chile, el sur del Perú y el noroeste de Argentina.

En el noreste de Brasil hay áreas semiáridas dominadas por la sabana tropical. Grandes zonas de Colombia y Venezuela están fuertemente degradadas.

En Centroamérica, hay zonas áridas en República Dominicana, Cuba, Haití y Jamaica, mientras que la erosión y la escasez de agua se están intensificando en el este del Caribe. Y la mayor parte de México es árido y semiárido, en particular el norte del país.
La pobreza y la sobreexplotación y el uso inapropiado de la tierra degradan el suelo, con la consecuente pérdida de productividad.

La conservación de los recursos productivos y del ambiente constituyen las dos exigencias básicas de la variable ecológica de la agricultura sostenible. Una forma de lograr esto es a través de la Agroecología.

Un manejo sostenible de los agroecosistemas queda definido por una equilibrada combinación de tecnologías, políticas y actividades, basada en principios económicos y consideraciones ecológicas, a fin de mantener o incrementar la producción agrícola en los niveles necesarios para satisfacer las crecientes necesidades y aspiraciones de la población mundial en aumento, pero sin degradar el ambiente.

La agricultura sostenible es aquella que, en el largo plazo, contribuye a mejorar la calidad ambiental y los recursos básicos de los cuales depende la agricultura, satisface las necesidades básicas de fibra y alimentos humanos, es económicamente viable y mejora la calidad de vida del productor y la sociedad toda.

El enfoque agroecológico considera a los ecosistemas agrícolas como las unidades fundamentales de estudio; y en estos sistemas, los ciclos minerales, las transformaciones de la energía, los procesos biológicos y las relaciones socioeconómicas son investigadas y analizadas como un todo. De este modo, a la investigación agroecológica le interesa no sólo la maximización de la producción de un componente particular, sino la optimización del agroecosistema total. Esto tiende a reenfocar el énfasis en la investigación agrícola más allá de las consideraciones disciplinarias hacia interacciones complejas entre personas, cultivos, suelo, animales.

Hay que tener en cuenta que los procesos de descontaminación son caros, pero si tenemos en cuenta que el suelo es un medio natural que nos proporciona múltiples beneficios, y que necesita miles de años para formarse, tendríamos que pensar que todo lo que hagamos por el beneficio del suelo es poco. Por lo tanto sería conveniente establecer una serie de factores, en virtud de los cuales, se vayan descontaminando los suelos. Es decir, la peligrosidad de la contaminación dependerá de efectos como puede ser el poder tamponador o lo vulnerable que sea el suelo ante la contaminación.

Uno de los factores a evaluar con más importancia es la extensión de la contaminación, así como la naturaleza y la medida en que los contaminantes estén concentrados. Es muy importante la naturaleza de éstos porque dependiendo del peligro que aporten al suelo, este se contaminará más o menos rápido, y con mayor o menor profundidad.

En resumen, cabe decir que la gestión por el mantenimiento de los suelos en su estado original, impidiendo su contaminación por usos excesivos y abusivos y limpiando y descontaminando aquellos emplazamientos ya deteriorados debe tomarse como una rama más de la conservación del medio ambiente, quizás menos llamativa a los ojos de la opinión pública, pero igual de importante que cualquier otro tipo de actuación.

*Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social – E-mail: cristianfrers@hotmail.com
|| Fuente: (Especial para InfoBAN por*)

lunes, 28 de febrero de 2011

UNCCD Medidas contra la desertificación en la Gran Muralla Verde Africana.


Once países africanos aprobaron ayer medidas para salvar el Sahel y el Lago Chad de la inminente degradación y desertificación, en la Convención de Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación.

Once países a lo largo de la frontera sur del Desierto del Sahara, se unieron ayer bajo el marco de la UNCCD, que se está celebrando esta semana en Bonn, Alemania, para proteger sus tierras productivas de los estragos del desierto y preservar el Lago Chad para las futuras generaciones.

Con la “Great Green Wall” for the Sahara and Sahel Iniciative GGWSSI, ( iniciativa de la “Gran Muralla Verde” para el Sahara y Sahel), se empleará un mosaico de enfoques con el que gestionar los recursos naturales en un área de 7775 km de extensión y 15 km de ancho que va desde el oeste de Senegal hasta el este de Djibouti, incluyendo el Lago Chad.

Tras varios debates se establecieron los programas de financiación para esta iniciativa.

El Fondo Munidial para el Medio Ambiente FMAM, expresó su interés en apoyar el proyecto con una inversión que podría ser de hasta 115 millones de dólares estadounidenses. Otras instituciones participantes también hicieron sus promesas de apoyo, mediante una financiación que podría llegar a tres billones de dólares estadounidenses destinados al desarrollo sostenible de estos países.

El anuncio se ha producido tras dos días de consultas entre los ministros de medio ambiente y otras partes interesadas de Burkina Faso, El Chad, Djibouti, Eritrea, Etiopía, Mali, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal y Sudán, sobre como priorizar la financiación para el programa de acción, que está actualmente en su etapa de diseño.

La preservación del Lago Chad se basa principalmente en el apoyo económico del FMAM destinado a aguas.

Monique Barbut, directora ejecutiva y presidenta del FMAM, hizo hincapié en que las propuestas tratan de “ preservar los recursos de una manera que aseguren un futuro estable y sostenible para estos países”. “Las estrategias nacionales deben estar dirigidas por organizaciones que tiene la experiencia suficienta para lograr resultados sólidos”.

Luc Gnacadja, secretario ejecutivo de la UNCCD afirmó que la inversión del FMAM “ tendrá un efecto catalizador para que los países de la GGWSSI movilicen recursos adicionales que se necesiten en los planos regionales e internacionales”.

La sequía del Sahel de 1972-1984, que dió lugar a la pérdida de casi 100000 vidas, provocó un cambio en las prioridades de ayuda al desarrollo, aumentando la importancia de la lucha contra la desertificación y la degradación de la tierra.

Una vez más el ser humano reacciona tras una gran catástrofe, ¿dónde se quedó el principio de “más vale prevenir que curar”?, espermos que esta vez las buenas intenciones no sean humo.

Se espera la gestión sostenible de la tierra, el agua y la vegetación en un máximo de 2 millones de hectáreas de cultivos, pastizales, bosques y ecosistemas de tierras secas por país. Junto con la protección de la diversidad biológica, muy importante y amenazada en estas áreas, y el secuestro de 0,5 a 3,1 millones de toneladas de carbono por año.

domingo, 27 de febrero de 2011

Santiago de Chile plantea oportunidades en forestación urbana.

La ciudad de Santiago -al igual que muchas otras metrópolis del mundo- se encuentra dentro de una gran paradoja que tiene que ver con aumentar la extensión de su límite urbano para acoger el crecimiento de su población, o detener dicho crecimiento con el fin de mejorar la calidad del aire y proteger el desarrollo de las actividades agrícolas.

En junio de 2010, el Consejo Regional rechazó la propuesta de modificación N° 100 al Plan Regulador Metropolitano de Santiago, denominada "Actualización extensión urbana y reconversión industrial" (ver más sobre este tema aquí, aquí y aquí). Esta propuesta amplía el límite de la ciudad en cerca de 10.000 ha de las cuales casi 3.000 corresponden a áreas verdes.

Uno de los principales argumentos para sostener el rechazo, fue la imposibilidad de los municipios para financiar el mantenimiento de las nuevas áreas verdes propuestas, una vez que pasen los 5 años que tienen obligatoriamente los privados para asegurar su mantención.

Por otra parte, en el primer Plan de Prevención y Descontaminación Ambiental (PPDA) de Santiago de 1998, se estableció como una medida para contrarrestar las emisiones tóxicas, evitar la expansión de la ciudad con la idea, de que el sistema de transporte fuera más racional y con ello disminuir las emisiones. En el mismo PPDA, se constató que la mala calidad del aire se debía a múltiples factores, tales como la disminución de la cubierta vegetal, la impermeabilización del suelo y cambios en las tasas de reposición de las napas freáticas, pérdida de bosque nativo y erosión.

A su vez, en la memoria explicativa de la modificación N° 100, la Secretaría Regional Ministerial de Vivienda y Urbanismo, establece como uno de sus objetivos centrales el aumento de la disponibilidad de áreas verdes, por lo cual se propone reservar 2.731,7 hectáreas para parques y áreas verdes. Esto significa la plantación de cerca de 200.000 nuevos árboles durante los próximos 20 años.

De estos antecedentes, surge la oportunidad de superar la paradoja, a través de la habilitación de nuevo suelo para el desarrollo urbano, pero aumentando considerablemente la cantidad de áreas verdes y con ello, la calidad del aire de la cuenca.

La pregunta que viene ahora, es si basta con la plantación de más árboles para revertir los impactos del cambio climático y principalmente, del crecimiento descontrolado de la ciudad sobre terrenos de carácter rural.

Entre muchos otros, quiero relevar dos señales del impacto del Cambio Climático en Santiago. El primero tiene que ver con la real falta del recurso agua, para el desarrollo de actividades agrícolas, hecho que se ve agravado en mayor medida por la obsolescencia de la normativa relacionada con los derechos de agua. Este estrés hídrico puede poner en aprietos una propuesta de Plan Metropolitano de Áreas Verdes para la RMS, ya que el agua para el riego, especialmente durante los primeros años de vida de un árbol, resulta fundamental para su desarrollo posterior. El segundo, se relaciona con el aumento de las temperaturas extremas durante los meses de invierno y verano, afectando con ello la salud de la población (enfermedades respiratorias) y la seguridad alimentaria (sequías y encarecimiento de vegetales y hortalizas).

Si consideramos que un árbol maduro, contiene unos 300 kg de carbono y que en una hectárea caben cerca de 400 árboles plantados cada 5 metros, tendríamos una cifra de 120 toneladas de carbono por hectárea. Y si una tonelada de carbono en la madera de un árbol o bosque, equivale a la captura de 3.5 toneladas de CO2 atmosférico, tendríamos que una hectárea plantada con árboles, podría capturar cerca de 420 toneladas de CO2 atmosférico, durante el período de 100 años, es decir, 4.2 toneladas de CO2 anualmente. Cabe señalar, que el promedio mundial de emisiones de CO2 en 2001, fue de 3.9 toneladas por persona (Banco Mundial), por lo que si se desea mantener en equilibrio la cantidad de CO2 emitido y capturado se requeriría al menos, forestar una hectárea por persona anualmente.

Las estimaciones de crecimiento poblacional para los próximos años en la Región Metropolitana de Santiago, indican un promedio de 50.000 nuevos habitantes por año, por lo que se necesitarían 50.000 hectáreas por año para capturar 210.000 toneladas de CO2 sólo para mantener dicho equilibrio.

En este caso, la propuesta del MPRMS 100 permitiría con sus 200.000 árboles reducir sólo 2.100 de las 210.000 toneladas de CO2 que se requeriría capturar anualmente. Incluso, la meta de los 6 millones de árboles planteada por el Presidente Piñera en su programa de gobierno para la Región Metropolitana de Santiago, sólo sumaría 63.000 a la brecha de 210.000 toneladas de CO2 mencionada anteriormente.

Todo este ejercicio, ha servido para graficar la urgencia que hay respecto al control de cambio climático en nuestra región y que para mejorar la calidad del aire, no basta sólo con plantar más árboles, sino promover una serie de acciones complementarias que permitan la reducción de contaminantes: disminución de viajes en transportes que usen combustibles fósiles, mantener controlado el crecimiento en extensión de la ciudad, promover prácticas de eficiencia energética y complementariamente, montar una verdadera maquinaria de plantación de árboles, que tome el problema como una responsabilidad de carácter global e inmediata.

Escrito por: Pablo Fuentes Flores.Arquitecto Urbanista. División de Planificación y Desarrollo Regional, GORE Metropolitano de Santiago

sábado, 12 de febrero de 2011

Los bosques mundiales poseen la clave para estabilizar el clima.


Nunca, como ahora, la forestación ha recibido tanta atención mundial. Protagonistas en la mitigación del cambio climático, los bosques celebran, este 2011, su año internacional.

Son "gratuitos", sirven de refugio animal, no son exigentes en materia de suelos, no necesitan tecnología de avanzada para cumplir su trabajo y, con esa misma sencillez que los caracteriza, poseen la clave para mitigar los efectos del cambio climático.

Se trata de los árboles, esas "plantas perennes, de tronco leñoso y elevado, que se ramifican a cierta altura del suelo", como los define la Real Academia Española.

Para subrayar aún más su importancia, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) declaró 2011 como el Año Internacional de los Bosques.

Y para justificar lo anterior, basta informar que, mediante el proceso natural de fotosíntesis, los árboles absorben y almacenan el dióxido de carbono (CO2) antes de que alcance la estratósfera y genere el efecto invernadero. Pero aún más, porque a pesar de que todas las plantas son capaces de realizar esta tarea, los árboles procesan mucho más gas que las pequeñas plantas, convirtiéndose en la opción más eficiente de la naturaleza.Como dato añadido, un kilómetro cuadrado de bosque genera 1.000 toneladas de oxígeno al año.Sin embargo, uno de los máximos problemas de los últimos tiempos, según un informe de 2010 de la FAO, ha sido la tasa de deforestación y la pérdida de bosques naturales a nivel mundial.

El panorama, a pesar de esta última afirmación, no es desalentador. Según el mismo informe -titulado La situación de los recursos forestales, análisis regional-, la tasa de deforestación se redujo "de unos 16 millones de hectáreas al año en la década de 1990 a aproximadamente 13 millones de hectáreas al año en el último decenio". Los países, aunque de a poco, están tomando conciencia.

La Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales, también elaborada por la FAO, señaló que, en 2010, "el área total de bosque existente en el mundo ascendía a algo más que 4.000 millones de hectáreas, que correspondían a 31% de la superficie total de la tierra". Los países con mayor riqueza forestal, poseedores de la mitad del total del área bosque, son Rusia, Brasil, Canadá, Estados Unidos y China.

AGROFORESTACIÓN. En el lanzamiento del Año Internacional de los Bosques, Dennis Garrity, director general del World Agroforestry Centre, destacó la importancia de la agroforestación aún en las pequeñas granjas. En ese sentido, se refirió a la deforestación ya conocida pero, también, a la creciente plantación de árboles en pequeños establecimientos agrarios y a la combinación de la forestación y la agricultura, es decir, la agroforestación.

Según Garrity, "los sistemas agroforestales ofrecen mayores oportunidades de compensación de carbono que cualquier otra práctica de mitigación del cambio climático en la agricultura".

URUGUAY. A diferencia de lo que sucede en países del Sudeste Asiático, por ejemplo, en donde algunos establecimientos complementan dicha práctica con la agricultura, en Uruguay la forestación se complementa con la ganadería extensiva "por las exigencias del país", dice el ingeniero agrónomo Edgardo Cardoso, gerente de la Sociedad de Productores Forestales del Uruguay.

"La forestación es la actividad más regulada que existe en el país", apunta Cardoso. Quien desee utilizar suelos para producción forestal debe solicitar autorización ante los ministerios de Ganadería y Ordenamiento Territorial.

"Cuando hablamos de regulación estamos hablando, básicamente, de que el desarrollo forestal se realice en aquellos suelos que se denominan de prioridad forestal, que no son suelos aptos para la agricultura", explica Cardoso, quien también aclara que se refiere a "términos industriales": "Eso no quiere decir que no puedas tener un pequeño monte en un establecimiento agrícola o un pequeño monte en un establecimiento de ganadería intensiva. Estamos diciendo que la forestación, industrialmente, no puede ir en aquellos suelos que son de mayor potencial agrícola, y no lo ves tampoco en aquellos suelos donde se desarrolla la ganadería intensiva porque la ganadería intensiva, en el país, no usa campo natural, usa praderas artificiales y cultivos forrajeros anuales".

De acuerdo a la FAO, Uruguay figura entre los países de América del Sur que aumentaron sus áreas de bosque desde el año 2000, junto a Chile y Costa Rica. Según el mismo informe, los bosques plantados en la región de América del Sur han crecido a un ritmo de 3,2% anual durante el último decenio.En Uruguay, la superficie agropecuaria abarca 16,4 millones de hectáreas. Según datos del Ministerio de Ganadería, la producción de carne y lana ocupa 13,2 millones de hectáreas. En contrapartida, la superficie total de bosques se extiende en 1:722 hectáreas, de las cuales 676.000 son eucaliptus, 275.000 sin pinos y 19.000 pertenecen a otras especies.

En Uruguay, la superficie agropecuaria abarca 16,4 millones de hectáreas. Según datos del Ministerio de Ganadería, la producción de carne y lana ocupa 13,2 millones de hectáreas. En contrapartida, la superficie total de bosques se extiende en 1:722 hectáreas, de las cuales 676.000 son eucaliptus, 275.000 sin pinos y 19.000 pertenecen a otras especies.

DATOS CLAVE

Beneficios forestales
Mediante el proceso de fotosíntesis, los árboles absorben y almacenan dióxido de carbono (CO2). En comparación con las pequeñas plantas, procesan mayores cantidades de gas.

Producción de oxígeno
Un kilómetro cuadrado de bosque genera 1.000 toneladas de oxígeno al año.

Panorama alentador
A pesar de las altas tasas de deforestación, éstas se redujeron de 16 millones de hectáreas al año en la década de 1990, a 13 millones de hectáreas al año en el último decenio, según uno de los últimos informes de la FAO.

miércoles, 2 de febrero de 2011

FAO destaca disminución de deforestación en América Latina.


En su informe sobre la situación de los bosques en el mundo, la agencia de la ONU señala que la tasa de deforestación en el Caribe disminuyó de 59.000 a 41.000 hectáreas por año, mientras que en América del Sur cayó de 4,5 a 3,5 millones de hectáreas. También destaca que entre el 2000 y 2010 hubo un aumento en el área forestal en Cuba, Costa Rica, Chile y Uruguay.

02 de febrero, 2011 La tasa de deforestación se redujo en América del Sur y el Caribe durante la última década, aunque registró un leve incremento en América Central, indicó hoy la FAO.En su informe sobre la situación de los bosques en el mundo, la agencia de la ONU señala que la tasa de deforestación en el Caribe disminuyó de 59.000 a 41.000 hectáreas por año, mientras que en América del Sur cayó de 4,5 a 3,5 millones de hectáreas.

También destaca que entre el 2000 y 2010 hubo un aumento en el área forestal en Cuba, Costa Rica, Chile y Uruguay.En total, la región posee 57 % de los bosques primarios del mundo, los más importantes desde el punto de vista de la biodiversidad y la conservación. El 18 % por ciento del área total de bosque de la región se encuentra en áreas protegidas oficialmente designadas.

El representante regional adjunto de la FAO para la región, Alan Bojanic, subrayó la necesidad de proteger ese recurso natural.

“Un factor clave para la conservación de los bosques es el manejo sostenible: no sólo tiene efectos benéficos para detener la deforestación, sino que juega un papel fundamental en el alivio de la pobreza y la desnutrición, y en la mitigación y adaptación del cambio climático”, apuntó.

Por su parte, el director asistente de la FAO para Bosques, Eduardo Rojas, afirmó que se debe dar énfasis a la conexión entre los bosques y las personas, así como a los beneficios que pueden resultar cuando éstos son manejados por personas locales de una manera innovadora y sustentable.